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Hermanos y Hermanas en Cristo,
Quiero expresar mi más profundo agradecimiento a la Iglesia de San Bernardino por la seria y persistente manera con la que nos hemos dedicado a la protección de los niños y jóvenes en nuestra diócesis. Ellos son el futuro de nuestras comunidades católicas y debemos custodiar su bienestar y sana maduración con una constante atención hacia ellos.
Mientras llevamos siempre con nosotros el dolor de la crisis que nos trajo a este ministerio, aceptamos nuestro llamado hoy al liderazgo en la prevención y sanación del abuso infantil. Hacemos esto en colaboración con la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB) y las otras diócesis en nuestro país bajo la guía del Estatuto para la Protección de Niños y Jóvenes que fue adoptado en el 2002 y actualizado en el 2007.
El Estatuto es el fundamento de nuestra propia Política diocesana de Ambiente Seguro Y Código de Conducta que nos permite abordar el tema de la protección de niños y jóvenes como un ministerio cotidiano. Guía nuestros esfuerzos en las áreas de seguridad, educación, asistencia pastoral y sanación.
El que esta política se viva o no en nuestra diócesis, por su puesto, depende del compromiso de tomarla seriamente y seguirla fielmente. Estoy agradecido por el compromiso extendido a nuestra Política que he visto a nivel parroquial a lo largo de estos últimos siete años, como ha sido evidente por las auditorias hechas por la USCCB que nos ha encontrado en pleno cumplimiento del Estatuto. Les pido que sigan siempre atentos en proteger a nuestros niños siguiendo esta Política comprensivamente y completamente.
Que Dios continúe bendiciéndonos en este ministerio y nos permita responder a Su llamado con voluntad y convicción.
Suyo en Cristo,
Más Reverendo Gerald R. Barnes